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jueves, 11 de octubre de 2012

Mi novela negra dedicada a los futuros abogados: EL POZO NEGRO


Hace más de dos años que empecé a escribir mi novela negra ambientada en el mundo de los abogados (dejé de escribir porque acudir a la Escuela de Práctica Jurídica de Granada absorbía parte de mi tiempo y el estudio y el trabajo no dejaba volar mi imaginación como yo quería).

Publiqué unos párrafos en Facebook, pero creo que han desaparecido así que creo conveniente que vea la luz de nuevo en mi Blog para abogados.

Iré subiendo cada día un poquito de mi novela.

He de reconocer que no está acabada pero para eso también se necesita TIME.

Espero que os gusté....


EL POZO NEGRO.


Llovía, nevaba y hacía un viento espantoso y para colmo eran las 5:45h de la mañana. 


No apagué la alarma del despertador, quería que siguiera sonando, me gustaba ver como Fernando se removía entre las sábanas sabiendo que ya empezaba otro día.


Me levanté y miré por la ventana del dormitorio la cosa apuntaba a que suspenderían el examen de Tributario en la Facultad de Derecho de Granada, estaba claro que cortarían el Puerto de la Mora, pero estaba segura que el capullo del profesor Martínez estaría a las 09:00h como un clavo repartiendo nuestra sentencia de suspenso.

Volví a la cama y me abracé a Fernando quería sentir el calor de su cuerpo una vez más, miré el despertador y pensé... por favor cinco minutos de tranquilidad.

Dieron la 5:55h de la mañana y las sábanas ya no podían seguir pegándose, Fernando, como siempre empezó a empujarme dentro de la cama y dieron las 6:00h. 


No quedaba más remedio; Fernando debía llevarme a la Facultad en su Chrysler Voyager último modelo.


Aquella mañana era bastante rara, no paraba de nevar, pero no cuajaba, menos mal. Los dos corríamos hacía el cuarto de baño y empezamos a desnudarnos, normalmente no solía mirar a Fernando mientras se lavaba la cabeza y otras cosas pero me sorprendió..... todavía mantenía aquellos musculosos hombros...

 

Entonces suspiré y me puse mi jersey rojo con escote.

En ese momento, Fernando me miró, de la misma forma que la primera vez que me invitó a cenar hace 13 años. 

-Oye, ¡No hace demasiado frio para ese jersey, nena! – dijo Fernando.

Te recuerdo que hoy tengo examen de Derecho Tributario- contestó Marta.

-¿Pero, quien te examina hoy? –preguntó Fernando. ¿Tío o tía?...

-El profesor Martínez, no te preocupes, dicen que es gay.- contestó Marta.

-Pues me lo pones a huevo, no te fíes, ahora se lleva eso de decir que eres gay para montarse en el dólar. – dijo Fernando.

-Coño! Pues podrías tomar ejemplo, con lo que ganas no nos llega ni para pagar el alquiler. – Contestó ella contrariada.


Marta empezó a cabrearse, tenía facilidad para ello.


-¡Mira quien fue a hablar! ¡A ver cuando acabas la puñetera carrera! ¡Y me jubilas! Me gusta que me mantengan las mujeres. – contestó Fernando.

-Ya empezamos Fernando. No tienes remedio. Por una vez en la vida podrías dejar de pensar en el dinero. –dijo Marta.

-OK, Te dejo tranquila, quiero que apruebes… ¿qué era… Tributario?, ¿Eso tiene que ver con Hacienda? ¿No? –preguntó Fernando.

-Pues sí!!!!, la primera parte del examen es tipo test y en la segunda el super profesor Martínez nos tiene preparada una de IVA y otra de IRPF…. – dijo Marta.

(SILENCIO).

Fernando se fue a la cocina a preparar el desayuno y Marta como siempre se quedó recogiendo el cuarto de baño  y haciendo la cama. Odiaba dejarse la cama sin hacer si se iba todo el día por ahí.

Entonces Marta empezó a pensar en el profesor Martínez Collado, nadie le llamaba por su nombre, era un hombre raro,  algunos en la Facultad de Derecho de Granada decían que estaba divorciado y otros que su mujer había fallecido en trágicas circunstancias hacía tres años y que además tenía 2 hijos (HABLADURÍAS) y eso al final que le importaba a ella pensó.

Aunque debía reconocer que en la primera clase del curso en Octubre de 2009 le sorprendió cuando entró por la puerta del aula nº 13 (el número de la buena suerte para Marta).

Aparentaba rondar los cuarenta y pocos, metro ochenta y cinco aproximadamente, mirada de tiburón penetrante, fornido pero no demasiado musculoso, demasiado informal, llevaba tejanos y un jersey a rallas estilo marinero (ya no recordaba el color), tenía que reconocer que le gustaba se parecía bastante a Fernando.

-¡No joder estaba buenísimo!, volvió a pensar.

Pero eso no quitaba que fuera un capullo de primera categoría. 

En la segunda clase pasó lo siguiente:

-Bueno una vez hechas las presentaciones he de recordarles que deben subir su foto en la plataforma Swad. –dijo el profesor Martínez. 

-He de aclarar que hay gente un poco despistada que no se ha leído las normas de mis clases. Esto va por la chica del jersey rojo (o sea yo).

- No disimule, ¿Cómo se llama? ¿Es nueva en la Facultad? - preguntó por segunda vez el profesor Martínez.

- Me llamo Marta López Revelles y mi foto está subida en la Swad desde hace 2 años – contestó Marta seriamente…

-Disculpe- dijo el profesor Martínez. 

Debo tener mi listado de alumnos no actualizado. En teoría soy profesor doctor de Derecho Penal y  durante este año sustituiré provisionalmente al profesor Mendoza en la asignatura de Tributario II, pero no se preocupen, nos veremos también en Penal  II todos los lunes y martes de 11:00 a 13:00h. Prepárense porque creo que me odiarán por duplicado. – Reiteró de nuevo.

Marta siguió pensando en los numerosos chungos trabajos de Penal que les preparaba Martínez para que no se aburrieran durante el fin de semana. Fue entonces cuando verdaderamente empezó a odiarle.

(DE NUEVO VUELTA A LA REALIDAD).

Fernando llamó a Marta desde la cocina, - ¡Vamos nena tu tila triple y tus KAKOR CHOKLADFLARN IKEA GALLETEN están esperándote! ¡Baja de una vez!

-¡Ya voyYYYYYYYYY! –contestó Marta. Los pensamientos sobre Martínez se esfumaron y Marta bajó las escaleras a cuatro pies.

Un día de estos me mato pensó Marta. 



CONTINUARÁ.
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